PIEDRAS EN LA VESICULA
LO QUE USTED SIEMPRE QUISO SABER

DR. MOISES CHITRIT AMAR
Cirugía General
Cirugía Laparoscópica
Cirugía de Trauma (Urgencias)
Cirugía de Obesidad

Las piedras en la vesícula, cálculos en la vesícula o Colelitiasis como es su nombre científico es una enfermedad frecuente en la comunidad y a pesar de eso, existe una gran cantidad de dudas sobre sus síntomas predominantes y su tratamiento. Comencemos por  lo básico, la bilis. La bilis esta compuesta por colesterol, fosfolípidos y sales biliares y estos tres componentes dependen de una relación muy estrecha para mantenerse en forma soluble. Una mínima alteración en estos componentes hace a la bilis mas susceptible de depositarse formando el “barro biliar” (un precursor de las “piedras”). Pero también hace falta algo para tener cálculos…¡una vesícula enferma! Así es, debe existir una alteración dentro de la vesícula para permitir que se depositen estos mine­rales y se formen los cálculos. Es por eso que se extrae la vesícula biliar, no porque tenga piedras, sino porque las produce.

Historia Natural de la Enfermedad

Una vez que se forman las piedras en la vesícula, ellas se mantienen silentes (sin síntomas) o pueden producir síntomas como el dolor cólico vesicular debido a una piedra que obstruye la salida de la vesícula. Complicaciones adicionales relacionadas a esta enfermedad son la colecistitis aguda (inflamación severa de la vesícula), la coledocolitiasis (piedras en el conducto principal del hígado), colangitis (infección con pus en la bilis), pancreatitis (inflamación aguda del páncreas) y hasta cáncer de vesícula.

Las piedras en la vesícula son comunes y frecuentemente descubiertas durante una cirugía, un ultrasonido abdominal de rutina o en otros exámenes radiológicos, en pacientes que no tienen los  síntomas comunes de la enfermedad vesicular. Esos pacientes sin síntomas típicos tendrán un 2% de probabilidad por año, de desarrollar el dolor cólico de la enfermedad vesicular y un porcentaje similar requerirá cirugía para extraer la vesícula (colecistectomía). Durante un período de 20 años, dos tercios de las personas sin síntomas permanecerán libre del dolor abdominal.

La historia es diferente en el paciente con dolor en cuadrante superior derecho del abdomen, ya ellos tienen un alto riesgo de desarrollar complicaciones y de necesitar la cirugía. Estos pacientes tienen un 3% de probabilidad por año, de tener una complicación seria relacionada a las piedras de la vesícula y al menos un 8% de probabilidad por año, de ser inter­venido quirúrgicamente. Resumiendo, una vez que la vesícula biliar empieza a doler, la probabilidad que usted requiera una operación es alta y se incrementa mientras más tiempo pasa.

Solo un 10-15% de los cálculos de la vesícula se observarán por radiografías simples del abdomen. El ultrasonido es el método de elección para hacer el diagnóstico así como para determinar si estamos ante un caso complicado (colecistitis aguda, coledocolitiasis, etc.) o simple (cólico biliar).

Formas de Presentación

La colecistitis crónica  es el resul­tado de múltiples ataques de dolor vesicular produciendo cicatrices y como resultado final, una vesícula disfuncional. El dolor usualmente es en el cuadrante superior derecho o en el epigastrio (“boca del estómago”) y frecuentemente se irradia a la parte superior derecha de la espalda. En la mitad de los casos, el dolor se presenta luego de una comida copiosa y generalmente dura de 1 a 5 horas. Raramente, el dolor dura menos de una hora o más de 24 horas. Si el dolor se mantiene por más de 24 horas, debemos pensar en una complicación grave de la enfermedad como la colecistitis aguda (inflamación severa de la vesícula con infección en sus paredes). En los cuadros severos, esta complicación se asocia en un 5 a 10% de los casos, con gangrena y perforación vesicular poniendo en riesgo la vida del paciente. En algunos centros se manejan los pacientes con colecistitis aguda con antibióticos intravenosos para “enfriar” la vesícula y proceder con la cirugía 6 semanas después. Un 20% de los pacientes no responderá al tratamiento antibiótico y tendrá que ser llevado de urgencia a cirugía. De tener disponibilidad de sala de operaciones, recomendamos operar estos casos en las primeras 48 horas.

Tratamiento

Durante mucho tiempo el tratamiento convencional fue la colecistectomía abierta. Hoy en día, contamos con la Colecistectomía Laparoscópica como método de elección para la extracción de la vesícula biliar. La morbilidad y mortalidad del procedimiento es similar a las cifras que se muestran en cirugía abierta. Algunos pacientes que están siendo operados por laparoscopía deberán ser “convertidos” a cirugía abierta debido a problemas anatómicos o técnicos durante la cirugía. La “tasa de conversión” de la colecistectomía laparoscópica es de menos del 5% en casos simples (cólico biliar) y puede alcanzar el 15-25% en los casos complicados (colecistitis). Esta es la razón para interve­nir a los pacientes en condiciones controladas y electivas en vez de situaciones de urgencia ya que se exponen a cirugías más largas  y difíciles. Es importante mencionar que el convertir un caso a la forma abierta más que una “complicación”  se trata de un buen juicio del cirujano ya que a pesar de la extrema experiencia en este procedimiento, no todos los pacientes pueden ser candidatos a esta cirugía.

La colecistectomía es la cirugía gastrointestinal más común en los Estados Unidos (más de 700,000 cirugías al año). Para llevar a cabo el procedimiento, se realiza un orificio de 1 cm (10 mm) cercano al ombligo donde se introduce un trocar y se inyecta C02 a la cavidad abdominal permitiendo introducir el resto de los trocares    ( uno de 10 mm y dos de 5 mm) a través de los cuales, se realizara la cirugía (Figura 1). Se conecta una cámara que permite visualizar el procedimiento a través de una televisión (Figura 2). Se di seca la vesícula de sus conductos y arterias y se extrae a través de uno de los orificios. La ventaja del procedimiento es que los pacientes permanecen muy poco tiempo en el hospital, la recuperación es mucho más rápida, hay un beneficio estético ya que las heridas difícilmente se notan y presentan menos dolor post operatorio.

Hay un grupo de pacientes que a pesar de no tener síntomas se les recomienda realizarse la extracción de la vesícula. Los pacientes diabéticos que padecen de una infección aguda de la vesícula, desarrollan complicaciones severas y hasta la muerte. En los mayores de 65 años, la enfermedad vesicular no es bien tolerada debido a las enfermedades sobreañadidas propias de la edad y las tasas de mortalidad así lo reflejan. En este grupo de personas, se recomienda realizar la colecistectomía electiva y así evitar una complicación grave.

¿Cuánto Tiempo Estaré  Recuperándome?

Si  ha sido operado(a) por la vía laparoscópica, usted estará en condiciones de ir a casa tan pronto como 24 horas después de la cirugía. Solo tendrá un leve a moderado dolor en las heridas que se controlarán con medicamentos orales para el dolor. En una semana o dos, se sentirá menos cansado(a) y su movilidad será casi la misma que tenía antes de la cirugía. Podrá tomar algunos líquidos el primer día de la cirugía y se irá incrementando el tipo y la cantidad de alimento en las siguientes horas y días. Usted no podrá tomar alimentos ricos en grasas en las primeras semanas. Podrá experimentar un período de tiempo en donde observe un aumento en el número de veces que evacua y/o disminución de la consistencia de las heces fecales. Este fenómeno no se observa en todos los pacientes y cuando ocurre, generalmente dura menos de  4 semanas.

¿Cuáles Son Mis Riesgos Durante La Cirugía?

Los riesgos de la cirugía laparoscópica de vesícula se pueden clasificar en intraoperatorios (durante la operación), postoperatorios tempranos (primera semana) y postoperatorios tardíos (luego de salir del hospital). Durante los últimos años, el Dr. Moisés Chitrit ha estado realizando este procedimiento tanto en la Caja del Seguro Social así como en su práctica privada superando los 600 casos con excelentes resultados. Los riesgos que se describen a continuación son los que se describen en la literatura como posibles complicaciones del procedimiento.

Los riesgos intraoperatorios son similares para cualquier cirugía. Estos incluyen riesgos relacionados con la anestesia, sangrado que requiera trasfusión sanguínea y lesiones a estructuras abdominales cercanas al sitio de la operación. La mayoría de estas complicaciones no ponen en peligro la vida pero podrían retrasar su recobro.

 
Dr. Moises Chitrit Amar 2009 © Todos los Derechos Reservados
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